REFLEXIONES DE UN PADRE SOBRE EL ARTE MODERNO

Sobre las diez de la noche llevamos a nuestras gemelas, que tienen tres años, a la cama. Nunca han sido dormilonas, y como comparten habitación, hablan y juegan hasta quedarse dormidas de puro agotamiento. Uno de sus juegos preferidos es dibujar en sus pizarras. Ahora su favorita es la “Glo Doodle”. Se trata de un dispositivo con el que pueden dibujar tanto con un stick como con los dedos. En su interior tiene un juego de luces de colores que da un aspecto fluorescente al resultado. Cada noche en un ritual que me impide cenar decentemente, llaman a sus mapis (concepto por ellas inventado, aglutinador de mamá y/o papá ) con cualquier excusa: tengo frio, sed, pipí… necesidades, que por otro lado, desaparecen cuando aparecemos, y que enmascaran la necesidad que para ellas tiene nuestra presencia.

Ayer, me llamaron para pedir agua, después de cerrar las botellas de agua mineral, y dispuesto a irme, Julia me dijo que me esperase porque me iba a hacer un dibujo. Trazó una forma ovalada, y a continuación, pintó dentro cuatro rayas perpendiculares y me dijo que era un pez payaso. En el extremo comenzó a pintar dos ojos, la nariz y la boca. Como cualquier padre que se precie, me deshice en alabanzas: qué dibujo más bonito, cómo me gusta, estás hecha una campeona… Pero la sorpresa estaba aún por venir. Continuo pintando ojos, narices y bocas dentro del dibujo… y cuando, estúpido adulto de mi, iba a decirle que ya bastaba con una cara, me contó que estaba pintando a Nemo, a su papá y a su mama.

Y creo que entonces lo comprendí y no corregí su modo de dibujar a la familia de peces con una apariencia de un solo cuerpo. En espacio reducido del pizarrín, estaba pintando su concepto de aquella familia de dibujos animados: lo que les igualaba era su cuerpo rechoncho de rayas horizontales, y lo que daba singularidad a cada uno de los personajes era su cara. Me vino a la cabeza el cubismo y la «perspectiva múltiple» donde pueden representarse todas las partes de un objeto, o de varios, en un mismo plano. Me alegré de no haber dicho nada: ¿por qué iba a ser “incorrecto” el dibujo?, ¿qué era más complejo: mi sosa simplificación, o su dibujo? ¿por qué para expresarse dibujando no iba a ser posible pintarlos de aquella manera? ¿para qué reprimir ese torrencial de creatividad?

En muchas ocasiones se comparan las pinturas de Picaso o de Miró a los dibujos infantiles… “eso lo pinta un niño de tres años…” pues claro que sí, porque quizás ellos no perdieron la capacidad de enfrentarse al lienzo con la libertad de un niño de esa edad.

En fin, hay que aprender a desaprender lo aprendido como machaconamente nos repetían en la bola de cristal.

No quiero decir ni mucho menos que mi hija de tres años llegase por si sola al cubismo. Aunque sería fácilmente comprensible para todos vosotros que considere a mis hijas las más listas y más guapas del mundo. Lo que creo es que en la mente de los niños, se concentra un potencial grandioso. Su aparente ingenuidad está llena de sabiduría y libre de ataduras. Su relación con el dibujo es tan natural como la imaginación. Yo ya no sé dibujar tan bien como ellas.

Desde la otra cama, Patricia, también reclamaba mi atención, con su dibujo de un monstruo maravilloso. Al principio tenía dos brazos, pero como estaba vivo y en continua mutación, pasó a tener cuatro, pelos en la barba y finalmente el pelo rizado como Anabel. ¡estaba presenciando una performance!

FELICES FIESTAS



Estas dos modelos internacionales (no en vano acuden a Portugal cuando les place, que para eso está a 6 kilómetros de casa), se han dignado a posar para nosotros unos minutos. Aprovechamos para felicitaros las fiestas, sirviéndonos de su estampa y sonrisa. Julia lleva gorro de Papa Noel, mientras que Patricia optó por algo más regio (aunque en la corona va impreso Mickey Mouse), para hacer honor a las costumbres locales (¡Vivan los Reyes Magos!). En fin, FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO 2010 a todos nuestros amigos blogueros.

PD. Sí, el muñeco que sale es OPOPO, Julia se empeñó en que le hiciera unas cuantas fotos con él y si no sale en el collage me atacan los dos (el peluche y la niña)

MICA LA VIAJERA


Cómo han cambiado las cosas. Cuando yo era pequeña, en el colegio apenas si teníamos más material que hojas, plastilina y lápices (o ceras). Como mi madre era maestra de párvulos, fui de las primeras niñas en tener un libro de fichas, porque hasta entonces y durante mucho tiempo, ese tipo de trabajitos lo hacían las maestras casi manualmente.
Pues bien, como decía la Zarzuela, hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad... y entre los libros de este año destaca poderosamente "Mica y sus amigos", una niña pelirroja con gafas que va acompañada por tres animales (pato, ratón y mono) que son sus amigos y enseñan a los niños muchas cosas.
Hay una muñeca Mica en cada clase, trae ropa y marionetas de los animalitos. Además cada niño tiene un CD con las canciones de Mica, que se adjuntaba en el material. Hay canciones para cualquier cosa: para entrar en clase; para salir; para pedir pipí y caca; otra dedicada al osito de peluche con el que duermen los niños; otra que les enseña cuales son las partes de la cara; villancicos; canciones de carnaval... Los cantantes son, en su mayoría , un grupo de niños canarios con un acento muy dulce.
Ni que decir tiene que el Cd de Mica lo tenemos en casa y en el coche, y que todos nos hemos aprendido las canciones, que cantamos cada dos por tres a voz en grito. Pero como Julia se ha empeñado en que ella es Mica (porque también tiene gafas), nos veta a los demás cuando queremos desgañitarnos con ella. Bueno, al menos deja que Patricia hermana cante algo.

El dibujo es muy bonito, recuerda a Pocoyo, no sé si será de los mismos autores
Además, nos entregaron un libro (pequeño) donde expresan buenos hábitos de alimentación, de higiene y nos explican el porqué de determinadas cosas (por ejemplo la razón de que les cueste tanto trabajo quedarse solos por la noche). Enhorabuena a los autores y a la editorial Santillana. Sólo haría una petición a la editorial y es saber cómo podemos los padres hacernos de una muñeca Mica que tanto éxito tiene entre los niños.

TRES MOMENTOS ANTOLÓGICOS

I

El peor insulto que les puedes decir a Julia o Patricia es "Mala". Si alguien se lo dice, se enfadan muchísimo o se echan a llorar sin consuelo, ante tamaña injusticia. Y eso fue lo que una niña le dijo a Patricia un día en el parque sin venir a cuento (yo creo que la muchachita quería jugar con ella y Patricia estaba enredando y no le hacía mucho caso). Cuando la oí, supe la que se le venía encima. Patricia se da media vuelta con los brazos en jarras, se va deprisa hacia la nena y yo temí que se produjese una versión infantil del rosario de la aurora, en la que yo era madre de dos de los contendientes, porque Julia también se estaba acercando peligrosamente en defensa de su sacrosanta hermana. La ofendida, frenó a un metro escaso de la niña y dijo en voz muy alta:
- ¿Tú me has dicho mala? Yo no soy mala niña. Yo soy muy buena. A mi me quiere todo el mundo.- tras lo cual se dio la vuelta continuó jugando, y a pesar de que la niña continuó con esos intentos hostiles de crear amistad, Patricia la ignoró. Sus padres no sabíamos de donde había sacado semejante razonamiento, pero nos encantó.

II

Conversación entre Julia y su abuelo Fernando un fin de semana que fuimos a comer:
- Julia, ¿Quieres migas? - No abuelo, no me gustan las hormigas, gracias. Será de las pocas cosas que no le gustan.

III

Estaba una tarde doblando ropa de espaldas a ellas y oí una voz infantil que decía;
- Mama, ¿me das agua?. -¿Quien me ha dicho eso?-pregunté, para saber a quien darle el vaso.
- La que quiere agua.

Es que no te enteras de nada mamá.


DE PASEO POR CÁCERES


A finales de octubre, para ser más concretos, el último fin de semana, estuvimos en Cáceres. Julia y Patricia estaban entusiasmadas, porque iban a ver muchos castillos, y claro, para dos princesas es fundamental recorrer castillos y adueñarse de ellos.
Subimos a la Torre de Bujaco, desde la que se ve una perspectiva muy bonita de la Plaza Mayor, y gran parte de los tejados de la parte antigua. El "skyline" de Cáceres medieval, podríamos decir. Allí Patricia tomo posesión de la ciudad. Fuimos a la Plaza de la Concatedral, donde un chico cantaba flamenco y tocaba la guitarra con un arte tremendo. Fue increíble como con la fuerza de su voz y su guitarra se llenaba de música un espacio tan amplio. Maravillas de las acústica, supongo.
Después fuimos a la Plaza de San Jorge, donde compramos dos cigüeñas de peluche, recuerdo de Cáceres. Decididos a escalar un poco más, subimos hasta la Plaza la de las Veletas donde se acababa de celebrar una boda, en la que se colaron para coger todo el confeti que pudieron.
Además de confeti, se hicieron con el setenta por ciento de la suciedad de la parte antigua de Cáceres, que trajeron a Badajoz , pegado a sus pantalones y camiseta rosita del hombre de galleta. Vamos que en tres minutos estaban negras como tragantes, aunque no se aprecie en las fotos. Comimos en un restaurante italiano, y se portaron... bueno, se portaron que es bastante.
Al coincidir con un puente en muchas comunidades, la ciudad estaba llena de turistas sentados en terrazas, recorriendo la ciudad, visitando exposiciones, fotografiando los rincones más curiosos. Y es que Cáceres está vistiéndose de lujo (como si le hiciera falta) para que le concedan la capitalidad cultural de Europa en 2016, y es necesario apoyarlos.
El tiempo fue tan bueno, que las niñas se tomaron un helado de chocolate... sí, es cierto, acabó impregnado en la ropa y en las gafas de Julia. ¿qué esperabais?. A que dicho ahora, diez días después, con la que está cayendo, parece mentira ¿eh?. Pues a los incrédulos les aporto prueba gráfica demostrativa.

Aunque no pudimos visitar ninguna exposición, por motivos obvios (a ver quien las pone a ver cuadros), hicimos un recorrido muy divertido y ellas lo pasaron muy bien. Esta experiencia ha supuesto un acicate para que nos animemos a realizar nuevas excursiones a sitios que estén cerca. Quien sabe, puede que la próxima vez nos apoderemos de Mérida.

PD. Sí, la señora del pelo corto y liso soy yo (mi madre no me reconoció en las fotos). El día antes acudí a cortarme las greñas y me alisaron, ahora soy propietaria de un look entre Bisbal y las Meninas... pero al menos estoy cómoda.

THANKS MISTER SPIELBERG.


No pensé que el Señor Steven Spielberg me fuera a dar una alegría tan grande después de tantos años. E.T. ha vuelto a entrar en mi vida por la puerta grande; la de las primeras vivencias de Julia y Patricia. Ayer por la noche, estaban dando la película en el Canal Disney (TDT) y empezaron a verla, pero no estuvieron mucho tiempo, iba siendo hora de dormir así que las princesas se retiraron a sus aposentos. Esta tarde, a la hora de la merienda, han vuelto a emitirla en el mismo canal. Cuando iba a cambiarla Patricia me ha dicho que ni hablar del peluquín. Concretamente ha dicho: "Quiero ver la peli del extraterrestre que se marea" (se emborracha) y claro, frente a esta petición que voy a hacer... dejar que la vean. Ha sido un festival de emociones, Julia diciendo ¡que pena, que pena el extraterrestre está malito! ¡se ha caído al río!. Las dos contentísimas cuando la pandilla de amigos echaba a volar en la bicicleta, escapando de los policías. Muertas de risa cuando el extraterrestres se disfrazó con una peluca y preocupadísimas cuando casi se muere. Aprendieron inmediatamente las frases de rigor: "Mi casa", "Teléfono", "Sed buenos". Y por supuesto adoptaron la personalidad del extraterrestre, al tiempo que hacían unos dibujos de E.T..De hecho, el que hizo Patricia, te pone los pelos de punta porque es como esas imágenes que hacen los abducidos. He tratado de escanearlo pero es muy finito y con color celeste, no he podido. Lo siento. De todas formas lo he guardado en una carpeta para la posteridad.
Ha sido divertidísimo, una experiencia muy completa, con risas, sustos, tensión, intriga. Hemos revivido todo con la misma emoción que en 1982. Por eso, no me queda más remedio que decir: ¡Gracias Señor Spielberg!

FELIZ, FELIZ EN VUESTRO DÍA...


Hoy Julia y Patricia cumplen 3 años y como cae en laborable, lo festejamos en familia ayer Domingo (o Vikingo, que diría Patricia), por la tarde.
Vinieron los abuelos, primos, tíos, Candi y Javi. Nos juntamos unas dieciséis almas, sin contar a Queso... ¿ no sabéis quien es Queso? (sí, he puesto quien) Queso es el nuevo miembro de nuestra familia, un hamster ruso de lo más sociable y pacífico, que padece de insomnio y se pasa la noche dando vueltas en su rueda. Si teníamos pocos problemas con la resistencia natural de Patricia para irse al catre, ahora, tenemos además un refuerzo negativo. La verdad es que es un hamster muy bonito y es la primera mascota de la familia.
Os podéis imaginar que ellas lo pasaron en grande. Las vestimos con uno vestido muy monos (con mucho vuelo para dar vueltas a gusto), se dejaron hacer coletas, y no hacían más que preguntarnos "¿Cuando llegan los invitados?". No porque sean una anfitrionas excelentes (que también), sino porque tenían ganas de lanzarse sobre los gusanitos, patatas, ganchitos y demás guarrerías.
Cuando llegaron los invitados, les dieron sus regalos y ellas se sentaron en el suelo a desenvolverlos: muñecas, ropa, puzzles, cuentos, plastilina...un paraíso.


Para el momento crucial, entiéndase el de la tarta, decidimos comprar dos pequeñitas que venían adornadas con unas obleas con princesas Disney. Cada niña sopló su tarta, con ñavelita y así no hubo problemas. Luego pusimos una piñata, que llenamos de confeti y caramelos. Marcos, Julia y Patricia lo pasaron como los indios lanzando el confeti una y otra vez. Yo creo que lo mismo tengo algunos trocitos todavía, refugiados en las profundidades de mi ser.
Hoy han ido al cole y han llevado una tarta para compartir con sus amigos, les han cantado de nuevo cumpleaños feliz, están más contentas que unas castañuelas. Por fin son conscientes de lo que supone un cumpleaños y han disfrutado mucho, y los padres lo hemos pasado mejor que si fuera el nuestro, muchísimo mejor donde va a parar.
Pues eso muchísimas felicidades Julia y Patricia, que cumpláis muchos más, y que podamos disfrutarlo. A todos los que os pasáis por el blog os mando un trozo de tarta virtual, aunque si os animáis a uno de los de verdad sólo tenéis que pedirlo por esas boquitas.


JULIA: PEQUEÑO POZO DE SABIDURÍA (CAVERNÍCOLA)



Anoche las niñas estaban cenando. Patricia emplea los cubiertos bastante bien, pero a Julia le gusta mucho comer con las manos. Su padre la ve y decidido a corregirla, emplea la vanidad de la niña (conocida como "el sentimiento princesa") contra ella.
- Las princesas no comen con los dedos- le dice
Ella lo mira desde su silla, esboza una sonrisa y contesta mientras se lleva otra patata frita a la boca
- Las cavernícolas sí.

Otra tarde, después de hacer un puzzle, Patricia lo levantó en alto, y se le partió a la mitad, lo que provocó el consiguiente llanto y queja, al grito de "Está roto, está roto". Julia la miró y muy serena le dijo "No llores Patricia. Es que los venden rotos".

Pasando a otra cosa, esta es la entrada 200 de este blog, así que deseo aprovechar la ocasión para daros las gracias a todos los que de una forma u otra formáis parte de él. Besos a todos



ALMOSASSA 2009


Creo que hace ya un año que publiqué la primera entrada sobre el Almosassa. Es una fiesta que se monta desde algún tiempo en Badajoz, para celebrar la fundación árabe de nuestra ciudad. Cada año la montan mejor, y aunque este 2009 la lluvia aguó el teatro (protagonizado por Fernando Guillén), la organización ha sido buena, y lo pasamos muy bien. Subimos a la parte antigua de la ciudad en dos ocasiones: el viernes por la tarde y el sábado por la mañana. Julia y Patricia lo pasaron muy bien.
El viernes por la noche les compramos unas alas de mariposa que llevaron hasta volver a casa. El sábado nos pidieron unas trompetillas (muy sonoras) y una bolsa de pajitas de patata, y cada una se dedicó a lo que más le apetecía. Como puede apreciarse en la fotografía (la cara de las niñas es un poema)


Subimos a la Torre de Espantaperros, que es muy parecida a la Torre del Oro de Sevilla y normalmente está cerrada. Desde allí se divisa casi toda la ciudad. Por supuesto, estuvimos a punto de perder los nervios viendo a las niñas corriendo por las murallas del Alcazaba, pero eso ya os lo imaginabais
Todavía queda mucho por reformar, pero lo cierto es que va mejorando poco a poco, y que los pacenses no dejamos de acudir allí, a apoyar cada evento que surge. Puede ser que algún día ganemos la batalla a la dejación que la parte antigua de nuestra ciudad ha sufrido. De momento aprovecho la situación para unirme a todos los pacenses que piden una reforma integral del Alcazaba ya.
Sí, es verdad, la que lleva las alas verdes no es Julia, es una servidora. El viernes las dos se pusieron sus alas para deleite del público asistente al evento, que se sonreían cada vez que ellas decían que eran hadas o mariposas voladoras, y pedían ayuda para echar a volar. Pero el sábado, Julia dijo (después de hacer que las lleváramos) que no se ponía las alas, así que me las coloqué y paseé por todo el centro con mis alitas verdes. ¿A qué estoy monísma?

PRIMER DÍA DE COLE



Escribo estas frases a vuelapluma, con la intención de compartir con vosotros la inmediatez del momento. Estábamos muy nerviosos, emocionados, expectantes, deseando saber que pasaría. Hoy ha sido el primer día de colegio de Julia y Patricia. Están en horario de adaptación, así que sólo han acudido una hora y media. Parece que lo han pasado como los indios, han hecho algún amigo , han pintado, corrido en el patio de recreo, y salieron muy contentas. La profesora ha sido muy amable, incluso nos dejó a los papás entrar a hacer fotos de su primer día de colegio. Os dejo alguna a ver que os parece.


ESPERANDO


A las musas e instigadoras de este blog: Julia y Patricia

Esperando. No es gran cosa lo que hago.
Esperar sentada en una habitación pequeña,
dejar el tiempo pasar, echaros de menos.
Sentirme sorda, sin sentido.
Espero que regreséis a volverme loca,
a hacerme reír, a asustarme,
a perseguirme por todas las habitaciones.
Creasteis un fantasma.
Uno que se alimenta de vuestros tiempos.
Esperando que pasen los minutos y el pitido molesto del timbre os traiga a mis brazos con una sonrisa y un gran grito
Esperando para besaros.
Esperando que volváis a meter vuestras cabezas bajo mi falda y exhibiendo mis bragas ante los demás.
Esperando que os acomodéis en mis brazos y me sonriáis.
Esperando para jugar a ser una princesa, un oso, un pulpo, un dragón sin alas.
Esperando a sentirme cansada.
Esperando...

NIÑOS EN LA PLAYA


Niños en la playa. Joaquin Sorolla (1910)


Niñas en la playa. Anabel y Segundo (2009)

Observad las fotos, mirad con atención el reflejo de los modelos en la arena, la luminosidad, la alegría que desprenden. Esta confrontación de obras demuestra dos cosas:
1) Que Sorolla era un artista de los pies a la cabeza y nuestra cámara, bastante apañada.
2) Que a los niños les ha gustado estar en pelotas en la playa ahora y hace 99 años. La primera podría haberse pintado este año en cualquier playa española.

La obra de Sorolla está viva, vigente y deseamos que siga así mucho tiempo.

EL DÍA EN QUE ME CONVERTÍ EN SUPERHEROÍNA

El 19 de agosto de 2.009 me convertí, de forma involuntaria, en "Supermami". Como a casi todos los superhéroes, mi conversión me pilló de imprevisto. La causa última de mi mutación no fueron los rayos gamma, ni una araña siniestra, fue... el puñetero parque de MacDonald. No os finjáis sorprendidos, podía haberle pasado a cualquiera.
Era la primera vez que íbamos a cenar al MacDonald con Julia y Patricia (aunque una vez antes fuimos a comprar algo desde el coche, pero no es lo mismo). Supongo que todos son parecidos. Por si me equivoco, os comento que tienen una zona con un parque lleno de tubos enormes que hacen las veces de toboganes y permiten a los pequeños subir y bajar, también cuentan con una piscina de bolas de esas que enloquecen a los niños.
Mientras el padre de las criaturas fue a pedir la comida, yo las acompañé a esa parte del local, que se encuentra separado del resto. Había dos niños más jugando dentro de los toboganes y plataformas. Una de las niñas invitó a las mías a que fueran con ella. Julia entró, pero no acabó de convencerle el asunto y dio marcha atrás inmediatamente. Patricia parecía conforme y siguió a la niña. No sé cómo, pero acabaron subidas a lo más alto de los tubos de colores , desde donde salía un tobogán. Por allí se deslizó la pedazo de delincuente infantil (es broma), dejando atrás a Patricia.
Cuando Patricia se vio sola en semejante tesitura gritó y se echó a llorar, con un ataque de nervios tremendo. El padre de la otra niña confiaba en que su hija conseguiría bajar a la mía, pero ni la niña tenía esa capacidad, ni la mía se iba a dejar ayudar por nadie. Entonces tomé la iniciativa, me quité las sandalias y escalé por aquellos tubos del demonio, con una sensación de claustrofobia oprimiéndome el pecho. Para disimular, comencé a hablar en alto tranquilizándola y confiando en que a Julia no le diera por seguir mis pasos, porque entonces no iba a saber como bajar. Ella gritaba, yo la llamaba, le decía que ya iba en su busca, que no pasaba nada (mientras me acordaba de toda la familia del tío que inventó estos parques, especialmente del padre al que nunca conoció). Acabé subida en una plataforma rodeada de tubos, en lo más alto del local, donde estaba mi escaladora favorita con los ojos rojos de llorar, pero algo más tranquila después de verme.
Comenzó entonces la segunda parte: había que tirarse por el tobogán....¡joder con el tobogán!. Me coloqué a la niña entre las piernas, y confié en llegar abajo lo antes posible. Pero no sé si fue el sudor, el tamaño del equipo de rescate o qué. Yo no me deslizaba ni por casualidad, la falda se me subía a gañote , molestaba a la niña, me impedía bajar. Un auténtico horror. Bajé como buenamente pude, mientras mostraba la más falsa de mis sonrisas a Patricia.
Cuando llegamos abajo, el padre de la otra niña,se había dado a la fuga, y mi marido, recien llegado, me miraba asombrado, a punto de echarse a reír, imaginándose lo que había pasado. Yo me sentía ridícula, hasta que me dí cuenta de que Patricia me cogía la mano con fuerza y decía "Yo tenía miedo, yo tenía miedo y mamá me bajó", mientras me miraba con esos ojos de agradecimiento brillosos que le colocan a Superman en las pelis. Nos fuimos a sentar, y no me soltaba la mano, así que le dije que fuera con su hermana que había encontrado un caminito más fácil para jugar. Ni que decir tiene que se pasó lo que quedaba de noche cerca mía , con rostro de admiración, repitiendo una y otra vez "Yo tenía miedo en el tobogán grande y mamá me bajó" haciendo que me sintiera una recién reclutada en el olimpo de los superhéroes. Lo que está muy bien para alguien que tiene complejo de Dr. No (no te subas, no te metas ahí, no se coge eso...).
De hecho a día de hoy todavía me mira con sus ojazos marrones muy abiertos y dice: "Yo tenía miedo en el tobogán grande, y mamá me salvó". Si leéis con atención veréis que he pasado de bajarla a a salvarla, con lo que mi fama de supermadre va en aumento, y hasta la propia Julia se apunta la anécdota, aunque a ella no le pasó nada.
Amigos, ya sabéis, si me necesitáis silbad, sabéis como hacerlo, ¿no? Sólo tenéis que juntar los labios y soplar. ¡Ja,ja,ja¡. Mientras tanto, voy a continuar disfrutando de esta efímera fama.

CITAS CELEBRADAS


Estas citas todavía no son célebres, puede que algún día lo sean, de momento son celebradas con sanas sonrisas por los padres y el resto de la familia. Vamos allá:
"Papá te ha salido un pito en el pepe", constatación de una verdad universal, la normalidad comienza por nosotros mismos, y ellas creen que lo normal es tener un pepe, ese pito debe haber salido como un bulto o algo así.
"¡Mira!, son pinos y eucalucios". Nueva denominación de los eucaliptos cercanos a la playa.
"Planeta Tierra, donde vivimos nosotras, en el cuarto B". Eso es, sobre todo concreción, así llegaremos prontito a casa. Pronto sustituimos el GPS por cualquiera de las niñas. Ni que decir tiene que si pasáis por allí estáis invitados a tomar algo fresquito.
"¿Donde están mamá y tuhermana?". Tuhermana (todo junto) expresión surgida ante las insistentes preguntas realizadas por los que suscriben en plan "Y tu hermana, ¿donde está?". Pues eso, ahora las niñas no se llaman Julia ni Patricia, sino "tuhermana".

MASTER CASTILLOS DE ARENA: EL ARTE DE LO EFÍMERO

I MASTER CASTILLOS DE ARENA “EL ARTE DE LO EFÍMERO”

Clases prácticas tuteladas por dos expertas. Sesiones de mañana y tarde en las playas onubenses.

I. Materiales esenciales: Cubo pala y rastrillo.
a. ¿Cómo lo trasladamos? Mapiiiiiii
b. Tirando de independencia o cuando no podemos endosárselo a otro.
II. La playa, sustento y origen de nuestras construcciones.
III. Primer acercamiento a la arena; quema, quema, quema… ufff
IV. El agua:
Construcciones cercanas a la orilla, ventajas y riesgos.
La lejanía y el cansancio (cuando puede resultar ventajoso)
V. Compactación de la arena: manos, pala y por supuesto el culo, tu gran aliado.
VI. Volteando el cubo: técnicas
VII. Construcción de murallas: los chinos pudieron, nosotros también.
VIII. Recolección de conchas, ornato de nuestro castillo, casi todo vale.
IX. El último paso: la destrucción del castillo, distintas posibilidades:
a. El mar
b. Nosotras mismas; la mejor opción.
c. Niños ajenos; ni se os ocurra o sufriréis nuestra cólera
X. Otras construcciones: colas de sirena, enterramientos (totales o parciales), barcas, montañas.
XI. Dibujo en la arena: el arte bajo nuestros pies.
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LA MADRE TRAE VÍDEO...

Pues sí, esta es la segunda parte de mi encendida y ofendida arenga de la semana pasada. El martes volvimos a ir al oculista (que no tenga tacto escribiendo, no significa que no sea buen profesional). Le dilatamos las pupilas a Julia, y como ya sospecháis... llevamos el portátil con vídeos que le habíamos tomado en casa, cuando ve la tele.
Fue una pequeña odisea, porque se nos olvidó el portátil, y el padre de la criatura tuvo que volver a casa a recogerlo, porque nos dijimos; a ver si ahora tampoco va a ver nada. En fin, que después de darnos el paseo, hacer sufrir a la chiquilla echándole las gotas (esta niña va para santa), resultó que la criaturita es hipermétrope, y se dieron cuenta nada más ponerla tras la primera máquina. A pesar de lo cual, seguíamos empecinados en mostrar el vídeo, pero el lápiz de memoria y el windows vista se confabularon para impedirlo. Claro, que ellos no contaban con mi proverbial cabezonería y mi remedio de última generación: reiniciar el ordenata las veces que sea necesario. Al final, conseguimos ver dos vídeos y los oftalmólogos (había dos esta vez), convinieron que sí, que la niña torcía el ojo. BIENNNN... Bueno, bien no. Entendedme preferiría que no tuviera nada en los ojos (tan bonitos por otro lado), pero que dejen de tomarme por una madre perturbada me gustó.
El doctor escribió lo siguiente en su informe: "La madre trae vídeo..." y en ese momento fue cuando se mosqueó el padre de la criatura, que había tenido que volver a casa a por el aparato y sostener a la niña todo el rato en la consulta para que llegara a las máquinas (es muy pequeña) ."¿Qué pasa, soy invisible? ¿sólo estaba la madre? ¿yo no pinto nada?", preguntas como esa se estuvo haciendo durante un buen rato. Se sentía excluido y lo entiendo. Pues bien querido, para mí, que es una cuestión de falta de tacto, ya lo dije la otra vez. ¿Deberían nuestros médicos hacer cursos de caligrafía y redacción durante la carrera? Puede que sí. En fin, ahora toca buscar unas gafas y ver como las tolera Doña Julia.

PD. Tiene un pequeño arañazo en la cara fruto de alguna discusión con su hermana.
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LA MADRE DICE...

Estoy bastante enfadada, y es posible que lo esté sin causa real. La semana pasada llevamos a Julia al oculista, porque hacía quince días que observábamos como bizquea su ojo izquierdo cuando se pone a ver la tele. Sólo le sucede cuando se concentra viendo dibujos o algo por el estilo, el resto del día está completamente normal. Como era de esperar, cuando llegamos a la clínica del oftalmólogo, la niña no torcía el ojo ni por casualidad, pero ni un poquito. Por eso nos han vuelto a dar cita para la siguiente semana. He aquí que cuando volvíamos de la consulta, una vez montados en el coche, me pongo a leer el pequeño informe que nos hacen y leo "la madre dice que tuerce el O.I.(...)" , ¿la madre dice?... ¿quiere decir que me lo estoy inventando?. He tenido la sensación de que el informe estaba pringado de prejuicios, lo mismo tengo que darle un enjuague y ponerlo a secar. La madre dice...", como si yo fuera una histérica de las que hacen época. Me ha sonado fatal. Es cierto que lo dice la madre, pero también estaba presente el padre de la niña insistiendo tanto como yo, y a él no se le hace mención de ningún tipo. Con lo simple que habría sido poner un "Me refieren que la niña (...)", o un "Los padres manifiestan que (...)".
Lo peor del asunto, es que este hombre, seguramente no se habrá dado ni cuenta de como suena lo que ha escrito, y de la desconfianza que genera con sus palabras, porque con su insistencia en que a la niña no se le ve nada (totalmente cierto, por otro lado) y el escrito, me ha hecho sentir como una tonta. La semana que viene volvemos, ella con las pupilas dilatadas, yo con un cabreo considerable y deseando poner los puntos sobre las ies a este caballero.

FERIA DE SAN JUAN

La semana pasada, como todo el mundo sabrá a estas alturas, fue fiesta en media España. Las Ferias de San Juan, son las patronales de Badajoz. Así que, una tarde cogimos el coche, las niñas y nos fuimos al ferial (que lo han puesto al ladito de donde Cristo perdió las chanclas). Llegamos muy temprano, tanto, que mucho de los aparatos no funcionaban. Nos daba igual, porque los tiovivos sí funcionaban y la verdad es que es en lo único en lo que a día de hoy se montan Julia y Patricia. Por cierto, vaya precios 2,5 euros por barba cada uno de las atracciones. Con esos precios es lógico que la gente se lo piense mucho antes de montar a los niños, y que lo haga cada vez menos. Creí que jamás en la vida iba a decirlo pero ...¡me pareció carísimo!. Desde aquí voy a lanzar una idea para los feriantes: la creación de entradas y bonos para todo el recinto. Como la mayor parte de las atracciones (no se si todas) tienen el mismo precio, se hace una entrada única al precio que estimen oportuno y un bono para varias ocasiones que resulte económico. Seguro que la gente compra el bono, y pueden elegir donde montarse. Además ellos sacarán más dinero. Porque yo creo que una vez que ponen en funcionamiento una máquina, lo mismo les da hacerlo para dos niños, que para quince, y desde luego, si lo hacen quince, dejarán más pasta (aunque no sean los famosos 2,5 €). Seguro que algunos me dice: "Ya existen los bonos". Yo contesto, sí, pero sólo se aplica a cada una de las atracciones, no te permite elegir en cual montar, que sería lo interesante. Otros me dirán: "Nadie te va a hacer caso". A eso contesto que, salvo que yo fuera Cristiano Ronaldo o Kaká, voy a tener el mismo éxito escribiendo en este blog, que largando este rollo en el Congreso de los Diputados: Ninguno.
Volviendo a las niñas: estaban alucinadas, al principio miraban con desconfianza, pero una vez que se acostumbraron a la música hortera, infantil y fuerte que ponen en la feria , todo fueron bailes y sonrisas (les encantó Azucar Moreno, se ponían a bailotear con "Sólo se vive una vez"). Las montamos en cuatro atracciones, en una de ellas además nos montamos nosotros con ellas. Eran unos troncos que se deslizaban por un pequeño circuito de agua. A Julia no le gustó nada mojarse; se echó a llorar. También se montaron en un unicornio rosa, Rayo Mcqueen y una carroza de princesa, que no les gustó un pelo, se quedaron quietas, sin saber muy bien qué hacer.
Nos las llevamos a rastras a casa, y desde entonces no hacen más que pedir tiovivo a todas horas. Que divertida resulta la vida a veces, aunque tú no seas el protagonista de la fiesta.

LA CANCIÓN DE PATRICIA

Hace poco sorprendimos a Patricia contoneándose delante de la tele al ritmo de la última banda sonora, de la campaña publicitaria de la Junta de Andalucia. Una versión aflamencada del "Can`t take my eyes off you", que interpretada por Alba Molina, se ha traducido como "No puedo quitar mis ojos de ti". Luego nos dimos cuenta de que cada vez que ponían el anuncio, la niña acudía como alma que lleva el diablo y se quedaba mirando con los ojos como platos, mientras su cuerpecito trataba de seguir el ritmo. Le pregunté que si le gustaba y ella me dijo que sí. Desde entonces esta es "su" canción. Patricia, ajena a las cuestiones de autoría, traducciones y demás, dice que la canción se llama "te quiero mucho". Se ha aprendido la letra, hasta el "lerelerelerelere". Lo que sucede, es que ahora cada vez que escucha una canción "aflamencá" con un lerelereleré, ya piensa que es "su" canción, y luego se decepciona cuando no resulta ser "te quiero mucho". Yo ya me la coloqué en el mp3, y así me acuerdo de ella donde quiera que esté. Os dejo con el vídeo de Alba Molina y la canción de Patricia.

SEMBRANDO

Que sean pequeñitas no significa que no puedan ir aprendiendo cosas. Poco a poco, eso sí, y jugando, porque a esta edad, creemos, que el mejor modo de aprendizaje es el juego. De esta manera, un día hablábamos con Julia y Patricia de las plantas, y se nos ocurrió plantar una. Compramos el tiesto y unas bonitas regaderas de juguete. En un principio íbamos a sembrar cilantro, que nos gusta en las ensaladas, pero se me perdieron las semillas (¿dónde las habré puesto?). Pensamos que las lentejas estarían bien porque crecen muy rápido. Y así fue, a los pocos días, brotaron. Y cada día Julia y Patricia las riegan y "les dicen cosas bonitas".

En la piscinita

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Como la piscina de lela Tonchi y lelo Juan estaba en obras, en el patio instalaron esta. A ellas les dio igual: donde hay agua, hay diversión.

LO QUE MÁS ME GUSTA


Si algún día me preguntaran que es lo que más me gusta, gritaría sin dudar que perseguir el reguero de dinosaurios que me deja tu alegría; besar tus pies por la noche al meterte en la cama; besarte, besarte, besarte donde tú quieras, pero besarte; dejar caer mi melena sobre tu rostro mientras fingimos que es un barba varonil que te cosquillea; recibir tu abrazo sin mayores explicaciones cuando paseamos en un parque; cantar juntas alguna de tus canciones favoritas; construir piscinas, castillos, robots; leer cuentos en el suelo o en el sofá; oírte reír a carcajadas; darte pequeños bocaditos sin dientes; llevarte colgada de mi espalda por toda la casa; ponerte sobre mis piernas flexionadas mientras tú te conviertes en un avión pequeño que limpia planetas "pestosos", o enseña canciones a las estrellas; fingir que somos otros en un juego sin fin; verte perseguir palomas, con malas intenciones; buscarte lunares nuevos o crear alguno, a golpe de lápiz cosmético, cuando no los encuentras; sorprenderme a las tres de la madrugada pisando algún cachivache que dejaste en la cocina, y me recuerda que estás dormida... Así, seguiría en una lista eterna llena de ti. Porque has de saber carnecita mía que, lo que más me gusta del mundo, eres tú.

Para Julia y Patricia, a las que adoro juntas y por separado.

FERIA DEL LIBRO: CUENTOS NUEVOS


Aquí, como en otras muchas ciudades de España, se celebra durante la primavera "La Feria del Libro". Dura una semana más o menos. Se ubica en una plaza muy céntrica, que en mi humilde opinión no es el asentamiento más adecuado, aunque sea bonito, porque cuando hace un poco de calor, no hay quien pare en los establecimientos. Los que conozcan Badajoz, puede que convengan conmigo en que resultaría más conveniente la celebración en un parque como el de Castelar.
Este año, hemos ido los cuatro juntos. No sólo acudes a ver libros, sino que también se celebran algunos espectáculos. Nuestra intención era verlos, pero a Julia no le gustaron nada las multitudes, se echó a llorar desconsoladamente, y tuvimos que salir corriendo, primero, del espectáculo de cuentos y la siguiente vez que acudimos a la feria, del que daba el Mago Emilio. Sobra decir, que estábamos en primera fila, y tuvimos que liar un jaleo tremendo para salir de las funciones, que estaban hasta arriba de gente.
Situaciones estresantes a parte, les compramos un par de libros de la colección "Mi pequeña biblioteca" de Yoyo, que publica en España, Planeta S.A. (precio 4,95 euros). Uno se titula "Mi cuerpo", el otro "La granja". Son libros de página de cartón , con un dibujo de lineas limpias, muy sencillo, con colores vivos, y letras grandecitas.
Me ha gustado especialmente el de la Granja, por que permite a los niños que no han visto un animal en su vida (como es el caso de las gemelas), saber de donde salen los productos que normalmente tomamos. Me explico; en una página dibujan una gallina, y en la de al lado, media docena de huevos, o un litro de leche al lado de una vaca, así puedes explicarle al niño que estos productos no aparecen sin más en las tiendas, como puede que alguno de nuestros pequeños urbanitas lleguen a creer. Cuando llegué al trigo, vi que al lado había dibujado un saco y dos montones de harina, tuve una idea. Eché un poco de harina en un plato, la estuvimos tocando, la probaron, nos manchamos y quedaron encantadas. Además recurría al cuento, para que ellas vieran que eso no surgía de la nada, sino de un cereal que se llama trigo. Lo pasamos muy bien. Tanto, que la semana pasada, a la hora de la siesta, oí unos pasos descalzos en el salón, y cuando fui a mirar me encontré a Julia sentada en el sofá, con uno de los libros en la mano, haciendo ver que leía.

El del cuerpo también les ha gustado mucho, les enseña partes del cuerpo humano, hábitos saludables... Hay un dibujo de un esqueleto, que les ha enloquecido: "Se ríe, se ríe", dicen mientras miran el dibujo. Está bien, pero me recuerda mucho más a otros que enseñan partes del cuerpo humano. Además enseñan algunas partes que me resultan complicadas para que ellas puedan aprenderlas, e incorporarlas a su cuadro corporal. No sé, por ejemplo una imagen de una niña por delante, tiene una flecha marcando la garganta, en la siguiente la misma niña por detrás con una flecha a la misma altura, y se supone que se trata del cuello. Me parece complejo, y que pueda inducir a error.
En cualquier caso, merece la pena pasar un rato con ellas, leyendo cuentos. Se disfruta más de lo que parece. Por cierto, los abuelos les compraron más libros,y ellas están encantadas con sus nuevas adquisiciones.

JULIA: ARTISTA



Las madres somos unas exageradas, lo sé. Creemos que nuestras niñas son las más monas, las más simpáticas, las más listas... Pero, por favor, antes de tacharme de nada, echad un vistazo a la construcción que hizo Julia el sábado por la tarde. Según la autora es un auténtico robot de piezas de madera, con gorrito y todo. No la ayudamos nada, ni un poquito. Se puso sobre la alfombra y cuando nos dimos cuenta ya había montado el robot. Patricia dejó su construcción a medio hacer porque estaba ocupada con otros menesteres (aquello del pipí y la caca).
No es lo único que hace Julia a sus dos añitos y medio. Pinta caras, plátanos y se parecen a lo que ella dice que son. Las caritas vienen provistas de dos ojos, nariz, cejas, boquita y pelo, aunque las orejas las pone un poco separada de la cabeza (como a un centímetro más o menos). No he podido pillar ningún dibujo, porque los hace en una pizarra de estas que se borran de una pasada, y acaba con ellos antes de que me tiempo a hacer una foto. De momento no los hace sobre papel. Si consigo algún dibujo lo publicaré.

Por cierto, la fotografía ha sido amablemente aclarada y remitida por Velvetinna, asidua lectora y comentarista de este blog. Muchas gracias. Muacccccc

PIPÍ Y CACA

No me puedo creer que esté escribiendo sobre esto, ¡Ay Dios mio!... El caso, es que, el verano se acerca, ya tenemos dos años y medio, va siendo hora de ir dejando los pañales. Si con un niño, el asunto es complejo, con dos (como casi siempre) se disparan las alarmas. Dependes de varias circunstancias:
  1. Que las implicadas estén por la labor. Esto es, que les apetezca utilizar la escupidera. De momento, hemos estado mucho tiempo jugueteando con ella sin más, hasta que se han acostumbrado a su presencia. Para ayudarlas, también estamos quitándoles los pañales mientras permanecemos en casa. Así pasan varias horas sin ellos y aunque lleguemos tarde a la escupidera (lo que ha sucedido y sucederá en varias ocasiones más) toman conciencia de lo que supone tener ganas de hacer pipí, incluso pueden controlarlo (a veces).
  2. Tener muchas muchas braguitas (o calzoncillos). De hecho voy a comprar unas cuantas más, porque todos lo días estamos manchando como mínimo tres pares. Si eres propietari@ de una buena lavadora, y no te importa ponerla cada dos por tres, posiblemente puedas tener algo menos de ropa interior.
  3. Emplear las dosis de paciencia que te queden. Aunque pongas la televisión con dibujos animados, dejes cuentos, pelotas y lo que se les antoje cerca, tendrás muchas, muchísimas papeletas para tener que pasar media tarde sentad@ cerca de alguna de las implicadas (o entre las dos) . Ahí tendrás que darles palabras de ánimo o simplemente compañía. Eso por no hablar de que aunque el salón esté oliendo fatal (palabrita), es posible que estés ante dos espécimenes que niegan que estén haciendo caca, y te digan que no han terminado (con su mejor gesto de indignación, en plan: "¿Yo haciendo caca, ¡Señora como se atreve!"), por lo que te verás obligada a prorrogar tu estancia en semejante ambiente hediondo, hasta que tu paciencia rebose.
  4. Imponer una pequeña rutina. De momento me he decantado, tal y como he dicho, por quitarle los pañales cuando nos quedemos en casa. Así , las tardes hasta la hora de salir de paseo son "libres de pañales", y las mañanas de los fines de semana también. Espero que en un par de semanas, también podremos dejar de llevar pañales para salir a la calle. Total si voy pertrechada de; agua, muñecos, toallitas, pelotas, gusanitos, ... no me importa llevar dos pares de bragas más.
  5. Tener la palabra adecuada, en el momento preciso. Si metes la pata estas perdido. Me pasó con Julia y ha estado más de un mes sin sentarse en la escupidera. Esto de hacer orinar y demás, proporciona a las niñas, una sensación ambivalente. Por un lado se sienten felices, por otro, creen que se hacen mayores, y de momento se niegan a ser crecer. El primer día que Julia lo hizo, estaba muy feliz, hasta que se me ocurrió decirle "¡Qué bien, como una niña mayor!". Momento en que se echó a llorar y decidió no sentarse más en la escupidera. Ha pasado casi un mes hasta que ha vuelto a hacerlo. Ahora les digo cosas como "¡Campeonas!, ¡Valientes!..." o el muy socorrido "¡Bien, bien!". Nada que tenga que ver con la edad. De hecho Patricia estuvo triste porque pensaba que se hacía mayor, así que tuve que cogerla en brazos, y decirle que no, que era igual de pequeña que antes pero que había que aprender a hacer esto. ¡Que complejos somos los humanos!.
Paciencia, buena voluntad, y las mejores palabras. Preparaos para lavar y reíros un montón. Ayer las dos me explicaron que el pipí es bueno, naranja, pero bueno. (no sé que tendrá que ver el color con la bondad, pero es así). Además Patricia, mientras intentaba convencerme de que el pipí de su hermana sería azul, y no naranja (¡Dios nos libre!) mantenía que su caca era buena y "sosa" (entiéndase preciosa). Me pidió que la cogiera, me abrazaba y lloraba un poquito. Yo la abracé, le acaricié la cabeza y contesté algo así como, "esto es muy duro" (me refería a aprender), y ella llorisqueaba y me decía "Sí, sí muy duro, muy duro". Me mordí el labio, y su padre sonrió porque era un puntazo verla.
Por cierto, hemos incluido un ritual que a ellas les anima: Decir adiós a la caca y el pipí (chist, no os riáis que habrá que veros en estas circunstancias). Consiste, en que una vez que hemos terminado de "obrar" (expresión empleada por mi abuelo para estos menesteres), las gemelas vienen con nosotros a tirarlo al váter, los papás tiramos el contenido de la escupidera (no sea que haya algún accidente), le decimos adiós con la manita (a distancia) y la autora de las defecaciones, cogida en brazos, tira de la cadena, momento en el que aplaudimos y gritamos ¡Bien, bien!.
No sé si os servirá de algo, pero llevamos dos días victoriosos, parece que funciona. De todas formas, si algunos de los lectores de este blog, conoce métodos para estos menesteres, que no dude en ponerse en contacto con nosotros, para echarnos un capote.

CURA DE HUMILDAD PARA VEINTEAÑERAS: TODAS PODEMOS SER SEÑORAS.

Pensaba hacer una entrada seria que tratase el estado lamentable en que se encuentran los parques infantiles de Badajoz. Pero ayer me reí de lo lindo y quería compartir la anécdota. Íbamos las tres de paseo (ellas montadas en el carro, y yo empujando como el burro de carga que soy), y paramos en un semáforo que estaba en rojo. Entonces una de ellas, creo que fue Julia, dijo "¡coche, no!", como si fuera la fase roja para ellos. Maternal y pesada (como siempre), me acerqué a explicarle otra vez las fases de los semáforos y a quien afecta cada una. Concluyendo con un "... cuando el muñeco está en rojo, no pasamos, lo hacemos cuando esta...", y ellas gritaban al unísono "¡Verde!".
Todavía estaba el semáforo con la fase roja para los peatones, cuando dos chicas que estaban a nuestro lado, arregladísimas de la muerte, con veintipocos años (o tal vez diecimuchos), se pusieron a cruzar, momento que aprovechó Julia para gritar muy, muy alto: "¡Señora, no cruces! ¡Señora, no cruces". ¡Ja,ja,ja!. La cara de las chicas fue un poema, yo creo que era la primera vez que les decían "Señoras".
Para mi que Julia ha traumatizado a las muchachas. Seguro que por la noche se aplicaron por primera vez una crema antienvejecimiento, y un contorno de ojos. Daban ganas de decirles : "Creíais que nunca os iban a decir señoras ¿eh?. Pues nada a todos los cochinos nos llega nuestro San Martín , ¡Ja!".
Puse cara de "aquí no pasa nada", aunque me estaba partiendo de la risa, y seguimos con el paseo.
Supongo que nos tocará vivir muchas anécdotas por el estilo, y es que, no hay nada como un niño pequeño para dejarte la moral a ras de suelo.

EL PEQUEÑO CÓDIGO "PENAL" INFANTIL


Ayer por la mañana, salimos de paseo. Cuando íbamos por el portal las niñas se acercaron a una especie de papelera que hay bajo los buzones, donde normalmente dejan publicidad. Meten la manita, y sacan anuncios, tarjetas, octavillas. No es la primera vez que lo hacen, les divierte y casi todos los días subimos (o sacamos a la calle) la publicidad de algún cerrajero, camisetas, pintores, supermercado ...
Cada una de ellas llevaba en la mano un papel. Julia se me acercó y me preguntó"¿Que pone aquí, mami?", y antes de darme tiempo a contestarle, miró de nuevo el papel y comenzó a "leerlo":
"Las niñas....(silencio y tono solemne infantil, lento y alto),
las niñas no pegan,
no tiran pelos,
no "muedden",
no "pujan" (empujan),

ponen "sapatillas",
no pisan..."
Tras acabar de dar lectura a semejante documento (en realidad, publicidad de una tienda de ropa barata), me lo entregó pidiéndome que se lo guardara. Cogí la hoja y la metí en el bolso, cuando volví a mirarla, ya había echado a correr tras Patricia.
Las caras de papá y mamá eran unos poemas, después de repetir la misma cantinela todos los días varias veces (porque todos los días se cascan un par de veces (al menos), van descalzas...), Julia había creado, su propio Código Penal infantil, en el que prohibía y ordenaba la conducta de los chiquitos, pero no aparejaba pena alguna al incumplimiento de la normativa básica. Al menos, ya sabemos que distingue algunas cosas que están bien y otras no, aunque pensamos que en el fragor de la batalla por los juguetes, se le olvida.
En honor a la verdad, y para no dar un retrato desdibujado de las niñas, tengo que decir que lo de pisar y empujar, es algo que suelen sufrir en sus carnes cuando van a los parque, no lo practican, van con mucho cuidado con el resto de niños. Me pareció muy bien, que lo incluyera en su listado, así va descubriendo lo que le desagrada de los demás, y podrá decírselo.
La conclusión es clara, se nos coló un legislador en casa.

¡YO SOLA, MAMÍ!


Esa frase, se ha convertido en uno de los soniquetes más populares en nuestra casa los últimos tiempos. La rebelión en pos de la autonomía, ha sido liderada por Patricia, que cuenta en su hermana con una seguidora eficaz. Así, desde hace un par de meses se han empecinado en comer solas, cada una con su cubierto, y a mí me parece estupendo.
A veces, se les olvida que querían hacerlo solas, y hay que acudir en su ayuda, dándoles algún bocado que quedó suspendido en el aire, a la espera de no se sabe muy bien qué. El primer paso está dado. Un inconveniente es que, casi seguro que se manchan, pero desde que se inventaron los baberos grandes de plástico, incluso los de tela y las lavadoras, el problema mínimo.
Esta necesidad de autonomía, contagia otras áreas de la vida; subir escaleras, andar por la calle, peinarse, frotarse el cuerpo mientras se bañan... Todavía no llegó para vestirse, pero creo que es una cuestión de tiempo y aprendizaje.
La independencia va llegando a nuestras vidas. Esta recién adquirida necesidad, ha traído consigo algunas obligaciones, como depositar el biberón en la cocina cuando hemos acabado de tomarlo, llevar la ropa sucia al cesto para lavar o depositar los pañales en la basura. En esta última tarea, es fundamental un seguimiento de las operarias, porque en un par de ocasiones, el pañal aparece en el cesto de la ropa sucia. Como ya dije antes, son riesgos que los padres estamos dispuestos a asumir. Es esencial aplaudir con entusiasmo cada una de estas acciones, al culminar con éxito la tarea en cuestión. Si podemos acompañar el aplauso, con un grito de "campeonas", reforzamos una buena costumbre.
Eso sí, reconocemos que hay una comida que toman todavía de nuestras manos: el desayuno. El biberón se lo tienen que dar los papás, los abuelos, o quien enganchen por ahí. Se niegan de forma contumaz a hacerlo solitas, brindándonos así, una oportunidad espléndida para mimarlas.

VIAJE A PORTUGAL (II)

En primer lugar, debéis disculpar mi ausencia, pero hemos estado bastante enfermas las últimas semanas. Parece que la enfermería se va a cerrar antes de lo que yo preveía, así que me permito el lujo de mostraros la segunda parte de nuestro viaje a Portugal, cuajadita de peces como podréis ver.
Milagrosamente encontramos un "Opopo" musical, que compramos inmediatamente, porque los otros pobres están a punto de pasar a mejor vida. Necesitará una intervención para extraerle la caja de música, pero después quedará estupendo. Obsérvese en la primera foto a Julia con el muñeco en brazos.



Visitamos el Oceanario de Lisboa, con los tíos y primos. Se hicieron una foto con el buzo mascota del lugar, llamado Vasco. Y después de hacer una cola enorme, cuajada de españoles, pasamos a ver los peces. Allí las niñas se quedaron de piedra con algunos peces, se asustaron con el pez luna, y en conjunto, se divirtieron mucho.

Transcurrió el tiempo con cierta tranquilidad, hasta las dos y media de la tarde, hora de comer. A partir de entonces, hubieran sido capaces de comerse a Nemo si se pone a tiro. Ya no les gustaba ningún pez, ni las medusas, ni las estrellas de mar, ni nada. Se echaron a llorar y no pararon hasta que se comieron la tercera patata frita del McDonald. ¡Que mala es el hambre!. Era la primera vez que iban a un sitio de esos, y se pusieron hasta las trancas de trocitos de pollo frito (¿Mcnuggets?), y patatas fritas. Les regalaron unos muñequitos de la película "Monstruos contra Alienígenas", y se tranquilizaron un poco.

Comenzaron entonces a rememorar lo bonito que era Nemo, las estrellas de mar de colores que habían visto, y el pulpo que encontramos escondido entre las rocas. Lo simpáticas que resultaban las nutrias, y que "chulas" son las medusas, porque parecen ... pompas.
Y si bien, el pez luna, no fue aceptado en un primer momento, puedo afirmar que a día de hoy, es junto con el tiburón, uno de los más nombrados en casa.




SEMANA SANTA EN PORTUGAL (I)


Queridos amigos:
Esta Semana Santa, Ulia y Tishia, hemos ido con "mapi" a la casa que tita "Neves" y tito "Tustín", tienen en Sesimbra (Portugal). El tiempo no estuvo muy allá, pero fuimos con los primos a la playa.
Edu, cogió de la mano a Tishia, la llevó a la orilla del mar a buscar conchas, con tan mala suerte que acabó mojada hasta por encima del ombliguillo. Papi no perdió el tiempo, y fue a comprar unas camisetas nuevas, pero como Tishia tenía tanto frio tuvimos que disfrazarla de Hobbit.
Después Edu y Marcos nos regalaron unas flores y mami hizo (más) fotos.
Papi trajo las camisetas, y los titos nos regalaron unos cubos y palas para jugar en la arena. Nos enterramos los "sieses" (entiéndase pies), hicimos surf sobre la arena, y jugamos a la pelota.
Como refrescó mucho, ya no quedó más remedio que volver a casa. De eso ,mama no hizo fotos, así que os libráis.
Al día siguiente vimos un montón de peces, pero tendréis que esperar para que os demos más detalles.
Besos

Ulia y Tishia