¡YO SOLA, MAMÍ!


Esa frase, se ha convertido en uno de los soniquetes más populares en nuestra casa los últimos tiempos. La rebelión en pos de la autonomía, ha sido liderada por Patricia, que cuenta en su hermana con una seguidora eficaz. Así, desde hace un par de meses se han empecinado en comer solas, cada una con su cubierto, y a mí me parece estupendo.
A veces, se les olvida que querían hacerlo solas, y hay que acudir en su ayuda, dándoles algún bocado que quedó suspendido en el aire, a la espera de no se sabe muy bien qué. El primer paso está dado. Un inconveniente es que, casi seguro que se manchan, pero desde que se inventaron los baberos grandes de plástico, incluso los de tela y las lavadoras, el problema mínimo.
Esta necesidad de autonomía, contagia otras áreas de la vida; subir escaleras, andar por la calle, peinarse, frotarse el cuerpo mientras se bañan... Todavía no llegó para vestirse, pero creo que es una cuestión de tiempo y aprendizaje.
La independencia va llegando a nuestras vidas. Esta recién adquirida necesidad, ha traído consigo algunas obligaciones, como depositar el biberón en la cocina cuando hemos acabado de tomarlo, llevar la ropa sucia al cesto para lavar o depositar los pañales en la basura. En esta última tarea, es fundamental un seguimiento de las operarias, porque en un par de ocasiones, el pañal aparece en el cesto de la ropa sucia. Como ya dije antes, son riesgos que los padres estamos dispuestos a asumir. Es esencial aplaudir con entusiasmo cada una de estas acciones, al culminar con éxito la tarea en cuestión. Si podemos acompañar el aplauso, con un grito de "campeonas", reforzamos una buena costumbre.
Eso sí, reconocemos que hay una comida que toman todavía de nuestras manos: el desayuno. El biberón se lo tienen que dar los papás, los abuelos, o quien enganchen por ahí. Se niegan de forma contumaz a hacerlo solitas, brindándonos así, una oportunidad espléndida para mimarlas.

5 comentarios:

Geraldine dijo...

aparte lo dicen con esa vocecita..."yo sola/o"...hay que disfrutar la magia de los primeros años...después se va perdiendo cuando empiezan la edad escolar...entonces te sorprenden por otro lado...

muermiking dijo...

aishhhh, qué rápido crecen... nosotros para nuestra sobrina de 2 años y medio usamos el "campeoooona, campeooona, oe,oe,oeeee" cuando se termina todo el desayuno/comida/merienda/cena. Por un lado se agradece el descanso de que sean más independientes, pero no sé si al final uno no acaba echando de menos lo contrario...

ines dijo...

Jus he leido tu post despues de escribir el mío, creo que mas o menos nos hemos puesto casi de acuerdo en el tema de la ayuda en casa, jejeje.
Un besote enorme
Estan preciosas y las fotos que tienes de ellas son estupendas.

angela dijo...

Desde el blog de Laura he visto que te interesa Cantabria ella, te recomienda mi entrada y yo te invito a que pases por él y veas una entrada dedicada a Comillas y otra al valle del Saja. Si te acercas a Cantabria no te va defraudar. Me puedes leer en DESDE MI SILENCIO . Perdona por mi atrevimiento, lo que ha permitido entrar en tu casa y leerte... Gracias por recordarme cuando mi hijo empezaba a marcar también su individualidad momentos muy entrañables y fantásticos.Un saludo.Angela

Cecilia Alameda Sol dijo...

Buena señal: ellas intentan tomar las riendas de su vida. Y lo irán haciendo poco a poco, quizás menos deprisa de lo que ellas quieren y tú temes. Pero esta actitud demuestra que están dispuestas a aprender, a asumir riesgos y a mejorar.
¿Qué tienes que ir cargada de baberos cuando sales de casa? Pues nada, como dentro de poco ya no tendrás que cargar pañales...