PIPÍ Y CACA

No me puedo creer que esté escribiendo sobre esto, ¡Ay Dios mio!... El caso, es que, el verano se acerca, ya tenemos dos años y medio, va siendo hora de ir dejando los pañales. Si con un niño, el asunto es complejo, con dos (como casi siempre) se disparan las alarmas. Dependes de varias circunstancias:
  1. Que las implicadas estén por la labor. Esto es, que les apetezca utilizar la escupidera. De momento, hemos estado mucho tiempo jugueteando con ella sin más, hasta que se han acostumbrado a su presencia. Para ayudarlas, también estamos quitándoles los pañales mientras permanecemos en casa. Así pasan varias horas sin ellos y aunque lleguemos tarde a la escupidera (lo que ha sucedido y sucederá en varias ocasiones más) toman conciencia de lo que supone tener ganas de hacer pipí, incluso pueden controlarlo (a veces).
  2. Tener muchas muchas braguitas (o calzoncillos). De hecho voy a comprar unas cuantas más, porque todos lo días estamos manchando como mínimo tres pares. Si eres propietari@ de una buena lavadora, y no te importa ponerla cada dos por tres, posiblemente puedas tener algo menos de ropa interior.
  3. Emplear las dosis de paciencia que te queden. Aunque pongas la televisión con dibujos animados, dejes cuentos, pelotas y lo que se les antoje cerca, tendrás muchas, muchísimas papeletas para tener que pasar media tarde sentad@ cerca de alguna de las implicadas (o entre las dos) . Ahí tendrás que darles palabras de ánimo o simplemente compañía. Eso por no hablar de que aunque el salón esté oliendo fatal (palabrita), es posible que estés ante dos espécimenes que niegan que estén haciendo caca, y te digan que no han terminado (con su mejor gesto de indignación, en plan: "¿Yo haciendo caca, ¡Señora como se atreve!"), por lo que te verás obligada a prorrogar tu estancia en semejante ambiente hediondo, hasta que tu paciencia rebose.
  4. Imponer una pequeña rutina. De momento me he decantado, tal y como he dicho, por quitarle los pañales cuando nos quedemos en casa. Así , las tardes hasta la hora de salir de paseo son "libres de pañales", y las mañanas de los fines de semana también. Espero que en un par de semanas, también podremos dejar de llevar pañales para salir a la calle. Total si voy pertrechada de; agua, muñecos, toallitas, pelotas, gusanitos, ... no me importa llevar dos pares de bragas más.
  5. Tener la palabra adecuada, en el momento preciso. Si metes la pata estas perdido. Me pasó con Julia y ha estado más de un mes sin sentarse en la escupidera. Esto de hacer orinar y demás, proporciona a las niñas, una sensación ambivalente. Por un lado se sienten felices, por otro, creen que se hacen mayores, y de momento se niegan a ser crecer. El primer día que Julia lo hizo, estaba muy feliz, hasta que se me ocurrió decirle "¡Qué bien, como una niña mayor!". Momento en que se echó a llorar y decidió no sentarse más en la escupidera. Ha pasado casi un mes hasta que ha vuelto a hacerlo. Ahora les digo cosas como "¡Campeonas!, ¡Valientes!..." o el muy socorrido "¡Bien, bien!". Nada que tenga que ver con la edad. De hecho Patricia estuvo triste porque pensaba que se hacía mayor, así que tuve que cogerla en brazos, y decirle que no, que era igual de pequeña que antes pero que había que aprender a hacer esto. ¡Que complejos somos los humanos!.
Paciencia, buena voluntad, y las mejores palabras. Preparaos para lavar y reíros un montón. Ayer las dos me explicaron que el pipí es bueno, naranja, pero bueno. (no sé que tendrá que ver el color con la bondad, pero es así). Además Patricia, mientras intentaba convencerme de que el pipí de su hermana sería azul, y no naranja (¡Dios nos libre!) mantenía que su caca era buena y "sosa" (entiéndase preciosa). Me pidió que la cogiera, me abrazaba y lloraba un poquito. Yo la abracé, le acaricié la cabeza y contesté algo así como, "esto es muy duro" (me refería a aprender), y ella llorisqueaba y me decía "Sí, sí muy duro, muy duro". Me mordí el labio, y su padre sonrió porque era un puntazo verla.
Por cierto, hemos incluido un ritual que a ellas les anima: Decir adiós a la caca y el pipí (chist, no os riáis que habrá que veros en estas circunstancias). Consiste, en que una vez que hemos terminado de "obrar" (expresión empleada por mi abuelo para estos menesteres), las gemelas vienen con nosotros a tirarlo al váter, los papás tiramos el contenido de la escupidera (no sea que haya algún accidente), le decimos adiós con la manita (a distancia) y la autora de las defecaciones, cogida en brazos, tira de la cadena, momento en el que aplaudimos y gritamos ¡Bien, bien!.
No sé si os servirá de algo, pero llevamos dos días victoriosos, parece que funciona. De todas formas, si algunos de los lectores de este blog, conoce métodos para estos menesteres, que no dude en ponerse en contacto con nosotros, para echarnos un capote.

5 comentarios:

Geraldine dijo...

hay que quitarle dramatismo al tema, hay que dejar que se de con naturalidad....con luciano no tuve drama, él solito empezó a molestarle el pañal, asi que cuando sentía ganas de hacer caca me avisaba, no quería sentirse sucio....con el pis le costó un poquito mas, porque me avisaba tarde y no llegaba.
Es bueno que agarren la época de verano, no toman frío y es más cómodo...después, eso si, el pañal se lo dejaba a la noche, inclusive muchos meses después por las dudas...
supongo que cada niño tiene sus tiempos, hay que ir manejándolo sobre la marcha según sus reacciones...beso!!

muermi king dijo...

Vaya, voy tomando nota. La primita de los mellizos también está en la etapa de "fuera pañal". De momento no le va muy mal y con ella sí funciona lo de "como una niña mayor", porque da un valor de más relevancia sobre los mellizos que "no saben porque son petitos".

Lo que sí he visto es que hay que llevar cuidado con las braguitas para que no cojan especial cariño a unas. El otro día le pusieron unas que no le gustaban y se enfurruñó al máximo, pero como no conseguía lo que quería decidió ir por la vía rápida y se hizo popó a drede en las que llevaba puestas... no se puede negar que tiene carácter.

Antuan dijo...

Impresionante montaje el que tenéis montado. Lo del ritual de tirar la caca-pis al vater es buenísimo, me imagino a los cuatro en procesión por el pasillo...

Paciencia. Al final se acaban adaptando, son solo unos cuantos dias hasta que se adaptan (cuantos? ni idea!)

Que conste que hablo no por experiencia personal sino en sobrinos, uno de los cuales por cierto está justo en este mismo proceso.

evita dijo...

Muy bueno :) tomo nota, yo tengo mellizos de 16 meses, niño y niña, y al próximo verano me veo como tú. Sigue dándo ideas!!! :)

Mainada dijo...

Jajajaja Buenísima descripción de la nueva etapa!!

Lo que tú dices, armarse de paciencia... y de unos buenos ambientadores ;)

Ánimo!!

Mainada