Llevo una semana sin pegar ojo. Las gemelas se han puesto malitas; primero una, y a los dos días la otra, lo justo para alargar la convalecencia lo máximo posible. No es la primera vez que enferman, pero sí la primera vez que les da fiebre, además bastante alta. No sabía que hacer con ellas, no tenía ni idea de que cantidad de "apiretal" darles. Las he tenido que bañar unas cuantas de veces en plena noche porque la fiebre había subido hasta límites insospechados. Creo que he perdido peso, y me muevo constantemente entre la angustia, el cansancio y la desgana. Como Rambo, no siento las piernas, de tanto pasearlas por las noches, y hoy por hoy, el mantra "eaeaeaeaeaeaeae, eaeaeaea, eaeaeaea..." me produce un sueño insorportable a mí, en lugar de hacerlo con ellas.

He llegado a pensar esta semana, que debería dejar de trabajar y dedicarme exclusivamente a ellas... Ahora mismo, no sé que es lo que debo hacer. Esto de ser madre de gemelos, resulta complicado en algunas ocasiones.

1 comentario:

B&R dijo...

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